Una investigación descubre que la Virgen de los Desamparados venerada en Galicia llegó desde Valencia en 1750 tras 48 días en una diligencia

Galicia venera una imagen de la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, desde el año 1750, cuando llegó desde la capital valenciana tras un recorrido de 48 días en tartana y diligencia, y su creciente devoción, impulsada por el párroco y obispo del lugar entonces, ambos valencianos, dio lugar a la construcción del actual santuario en la localidad pontevedresa de Abades. 

Según una investigación recogida ahora en el libro “Santuario da Nosa Señora dos Desamparados”, y llevada a cabo durante tres años por su autor José María Ezequiel Ferrer Valiente, la imagen “era un regalo que recibía de su familia el sacerdote valenciano José Joaquín de Espés y del Camp, quien por encargo del entonces obispo de Lugo y también valenciano Juan Bautista Ferrer y Castro (1745-1748), estaba al frente de la parroquia de Santa María de Abades, la más pobre de la comarca del arciprestazgo de Trasdeça”.

Al salir de Valencia “la imagen iba en una tartana valenciana, vehículo tradicional en la época, y luego recorrió el camino hasta Galicia en coche de colleras, es decir, una diligencia tirada por mulas o caballos”, ha explicado el autor. 

Fue el 1 de marzo de 1750 cuando la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados hizo su entrada en la población de Abades, perteneciente entonces a la diócesis de Lugo y, en la actualidad, a la de Pontevedra.

Tras su llegada “la imagen fue trasladada en carro de bueyes desde Abades hasta Fojo de Trasdeça, donde permaneció un tiempo”, y después fue colocada en la iglesia románica de Santa María de Petre, de los siglos XII-XIII, en Abades. 

A partir de ese momento “siguiendo los pasos del anterior obispo de Lugo, también oriundo de Valencia, fray Andrés Caperó (1714-1717), el sacerdote valenciano José Joaquín de Espés se propuso que la devoción a la Virgen fuera creciendo en Abades y con el paso del tiempo, la pequeña iglesia se vio incapaz de contener a los devotos”. Por ello, se decidió edificar un santuario con el nombre de Nuestra Señora de los Desamparados para dar cobijo a los devotos y peregrinos que llegaban para honrarla.

Las obras para construir el santuario, de estilo barroco gallego tardío, se iniciaron en 1765 y en él reposan los restos del sacerdote que promovió aquella devoción, José Joaquín de Espés que había nacido en una alquería valenciana en 1694. 

El libro “Santuario da Nosa Señora dos Desamparados”,  publicado en gallego por Edicións Fervenza, es fruto de una investigación realizada por José María Ezequiel Ferrer Valiente durante tres años “para conocer el origen y motivo de la llegada de la imagen, del santuario y de la devoción”. Próximamente el autor tiene previsto editar la obra en castellano.

Autor entrada: artur

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